Cinco seminaristas recibieron el alba en signo de su compromiso con Dios

Hoy, en la Parroquia La Transfiguración del Señor, cinco seminaristas reafirmaron su compromiso con Dios y con la Iglesia en su camino vocacional. En una emotiva celebración, se revistieron por primera vez con el alba, signo de pureza, servicio y entrega al ministerio sacerdotal.

Para Juan Pablo Peinado, “ha sido una experiencia muy bonita: revestirme de Cristo. Lo importante es permitirle a Él entrar en mi vida y aliviar las heridas que haya en mi corazón”.

La celebración de la Eucaristía fue presidida por monseñor Juan Fernando Franco, obispo de la Diócesis de Caldas, y concelebrada por varios sacerdotes diocesanos. Junto a ellos, las familias y el pueblo de Dios se congregaron para orar por los seminaristas, para que su vocación permanezca firme y se configure en la santidad que Cristo espera de ellos.

De acuerdo con Miguel Ángel Pérez, “este acontecimiento queda en nuestros corazones y vivirá con nosotros y nuestras familias. Este signo de recibir el alba es muy hermoso y nos compromete a seguir este camino de Jesús, el Buen Maestro y el Buen Pastor”.

Toda la comunidad diocesana, unida en la fe, continúa orando por ellos y por todas las vocaciones, para que el Señor envíe más obreros a su mies y la Iglesia siga contando con buenos y santos sacerdotes.

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