Mientras llega el Señor, somos llamados a permanecer fieles: Lectio Divida del XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario

Este domingo, Jesús anuncia a sus discípulos la destrucción del templo de Jerusalén, símbolo del esplendor religioso de Israel. Ante la admiración de muchos por su belleza y grandeza, el Señor advierte que llegará un tiempo en que no quedará piedra sobre piedra.

Sus palabras no buscan infundir miedo, sino preparar el corazón de los creyentes para enfrentar las dificultades con fe y esperanza. Jesús habla de guerras, terremotos, persecuciones y falsos profetas, pero invita a no dejarse llevar por el pánico. En medio del caos y la incertidumbre, promete su presencia constante y la fuerza del Espíritu para dar testimonio.

El mensaje central es la perseverancia en la fe: “Con su perseverancia salvarán sus almas”. Jesús nos enseña que, aun en medio de las pruebas, Dios no nos abandona y nos llama a mantener la confianza en su Palabra, sabiendo que el verdadero templo donde habita su presencia es el corazón de quien cree.

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