El pueblo se acerca a Juan el Bautista y le pregunta qué debe hacer para prepararse ante la venida del Mesías. Juan no ofrece teorías, sino acciones prácticas: compartir con quien no tiene, actuar con justicia, evitar abusos de poder. Señala que él solo bautiza con agua, pero que viene alguien más fuerte, Cristo, que bautizará con Espíritu Santo y fuego. Su mensaje provoca tanto exhortación como alegría, porque anuncia que el Señor está cerca y que su presencia transforma la vida de quien se abre a Él.