La alegría que nace del encuentro: IV Domingo de Adviento

En la Visitación, María se pone en camino con prontitud para servir a su prima Isabel. El encuentro de ambas mujeres se convierte en espacio de revelación: Juan salta de alegría en el seno de Isabel y esta proclama bienaventurada a María por haber creído. El Evangelio nos muestra que la fe auténtica no es estática, sino que impulsa al encuentro, despierta gozo y reconoce la presencia de Dios que ya habita y actúa en medio de la vida cotidiana. Este texto nos prepara para acoger a Cristo que viene, aprendiendo a reconocerlo en el otro y a llevarlo con alegría allí donde somos enviados.

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