La luz que abre los ojos del corazón: Lectio Divina IV Domingo de Cuaresma

En este pasaje del Evangelio, Jesús encuentra a un hombre que había nacido ciego y realiza en él un signo que transforma su vida: le devuelve la vista. Sin embargo, el relato no se limita a una curación física. A lo largo del diálogo con los fariseos y de la reflexión del hombre sanado, el Evangelio revela un contraste profundo entre quienes creen ver y permanecen en la ceguera espiritual, y aquel que, reconociendo su necesidad, llega a descubrir quién es realmente Jesús.

Este signo manifiesta que Cristo es la luz que ilumina la vida del ser humano y lo conduce a la fe. Mientras algunos se cierran por la dureza de su corazón, el hombre que fue sanado avanza progresivamente en el reconocimiento de Jesús hasta profesar su fe en Él. El pasaje invita a cada creyente a dejarse iluminar por el Señor, para pasar de la oscuridad a la luz y reconocer su presencia en la propia vida

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