Historia

HISTORIA DE LA DIÓCESIS DE CALDAS – ANTIOQUIA

La Diócesis de Caldas fue creada el 18 de junio de 1988 por voluntad del Papa San Juan Pablo II y tuvo como primer Obispo a Monseñor Germán García Isaza, hasta ese momento Prefecto Apostólico en Tierradentro (Cauca), quien tomó posesión el 14 de agosto de 1988 fue pastor durante 14 años. Después de 8 meses de transición, cuyo administrador apostólico fue Monseñor Gonzalo Rivera, tomó posesión como segundo obispo de nuestra Diócesis Monseñor José Soleibe Arbeláez, el 25 de enero del año 2003. El 19 de marzo de 2015 se inicia una tercera etapa con Monseñor César Alcides Balbín Tamayo, quien pastoreó a la Diócesis hasta el año 2022 cuando tomó posesión Monseñor Juan Fernando Franco Sánchez, hasta entonces sacerdote incardinado en la Diócesis de Caldas; su posesión fue el 8 de diciembre de 2022. 

La Diócesis está situada en el llamado «Suroeste cercano», del departamento de Antioquia, denominado así por su proximidad a Medellín y localizados sobre la margen derecha del río Cauca.

El territorio de la Diócesis cuenta con 1.415 km² y una población aproximada de 237.000 habitantes. Está organizada en 27 parroquias ubicadas en 11 municipios (Amagá, Angelópolis, Armenia, Caldas, Fredonia, Heliconia, La Pintada, Montebello, Santa Bárbara, Titiribí y Venecia), y el corregimiento La Tablaza, que hace parte de La Estrella. Asimismo cuenta con dos centros de culto y evangelización en La Albania y La Quiebra. 

Limita al norte con la Arquidiócesis de Medellín, al suroriente con la Diócesis de Sonsón-Rionegro, al suroccidente con la Diócesis de Jericó y al noroccidente con la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia.

La Sede diocesana es el Municipio de Caldas, donde se encuentra La Catedral de Nuestra Señora de Las Mercedes y el Seminario Diocesano  de la Santa Cruz.

Del municipio de Caldas se valora su riqueza cultural, sus talentos artísticos y la preservación de los valores propios de la cultura antioqueña. Tiene manifestaciones religiosas y populares muy arraigadas. Son reconocidas las Fiestas patronales de Nuestra Señora de las Mercedes en septiembre, Las Fiestas del Aguacero  y Los Juegos recreativos de la Calle.

Caldas tiene características diferentes a los otros Municipios que conforman la Diócesis, por estar situado dentro del área metropolitana y el permanente intercambio de sus habitantes con los recursos y costumbres de la ciudad de Medellín. La mayoría de los pobladores mayores de edad se desplazan a Medellín u otros municipios diariamente para trabajar o estudiar, y sólo regresan en la noche, por lo que muchos lo han señalado como “Municipio hotel o dormitorio”. Esta situación también ha llevado a que Caldas haya desarrollado uno de los mejores servicios de transporte del Área Metropolitana. Cuenta con pocas fuentes de empleo, su principal actividad económica está relacionada con la cerámica y su mayor industria es la Locería Colombiana, empresa dedicada a la fabricación y exportación de loza. Ésta ha sido el núcleo económico alrededor del cual se ha desarrollado y se han generado otras pequeñas empresas familiares de cerámica que le dan reconocimiento al Municipio.

En el área socio – familiar, las problemáticas son más acentuadas que en los otros municipios de la Diócesis, más alejados de la ciudad de Medellín. Hay una marcada influencia de la sociedad de consumo, alta inseguridad, drogadicción y consumo de alcohol, esto último agravado.

El territorio diocesano está dividido en cuatro subzonas o núcleos socioeconómicos: la zona cafetera, la zona minera o carbonífera, la zona turística y la zona urbana. 

REALIDAD ECONOMICA: Cómo trabaja, produce, subsiste y negocia la gente

En su historia, la primera actividad “jalonadora” y dinamizadora del proceso de colonización de la región fue la minería hasta los años 40, más tarde la agricultura, luego la ganadería y posteriormente el café durante los años 70.  El desarrollo industrial se ha dado principalmente en Caldas, Amagá y La Tablaza. 

En territorio del municipio de Montebello, la fábrica de cementos El Cairo, ha sido una fuente de trabajo significativa para la región. Otra empresa que jugó un papel importante en el territorio diocesano fue el Ferrocarril de Antioquia, que contribuyó a facilitar el transporte, el comercio y fue modelo de atención a sus empleados y obreros, pues les brindaba empleo, salud y educación. Su desaparición en 1970, resultó ser el comienzo del fenómeno del desempleo que cada vez se agrava más, pues, no se ha podido organizar otra empresa con sus características en la región.

Los procesos de colonización y la estructura de la tenencia de la tierra no han sido homogéneos, por el contrario, uno es el proceso sobre el Suroeste cercano y medio (colonización empresarial) y otro sobre el Suroeste lejano (colonización espontánea); así mismo, uno es el proceso de concentración de la tierra durante la década de los 70 y otro la mediana y pequeña caficultura a partir de los años 80, con la caída de los precios del grano.

En sus diversos ciclos económicos, el Suroeste ha dependido en gran parte de las exportaciones y por lo tanto, de los precios internacionales.

La vocación económica del Suroeste antioqueño ha sido tradicionalmente asociada a la caficultura, pero además se desarrollan actividades como la minería, el oro, el carbón, el cuarzo, la arena, la ganadería y la agricultura. 

El incremento de la ganadería y el turismo, en los últimos años, están desencadenando procesos acelerados de cambio de uso del suelo. Éstos generan la presión por los recursos agua y suelo e introducen variaciones en la estructura social y económica de la región, especialmente en el ámbito de la ganadería más desempleo.

En su infraestructura vial, a pesar del regular estado de las vías, el transporte por vía terrestre cumple un importante papel en el desarrollo de las actividades de la región y está en marcha una de las vías 4G que conectará el área metropolitana de Medellín con la conexión Pacífico 1 y 2 al resto del país.

Otra vía es la que comunica a Medellín con Heliconia y Armenia, pasando por San Antonio de Prado.   

Zona cafetera: Hacen parte de la zona cafetera de la Diócesis, los municipios de Fredonia, Armenia, Montebello y Heliconia, donde el predominio de la actividad cafetera constituye la base económica y fundamento de intercambios y de la vida social.

La actividad cafetera es una de la más representativa en el territorio diocesano, se basa fundamentalmente en la explotación de pequeñas y medianas propiedades, favorecida por la fertilidad de los suelos, clima adecuado.

La actividad cafetera se ha venido a menos por la baja en los precios internacionales del grano, la inseguridad, las enfermedades en las plantaciones (roya y broca), el alto costo de los insumos y el poco apoyo del Gobierno hacia el caficultor.

La zona carbonífera: Localizada sobre la cuenca de la quebrada Sinifaná, hacen parte de la zona carbonífera los municipios de Venecia, Fredonia, Titiribí, Amagá y Angelópolis.

En general, se trata de una zona muy poblada.  Tradicionalmente, la zona ha sido productora de carbón, desde casi cien años, en niveles altamente significativos para el Departamento y también se ocupa la mano de obra en actividades relacionadas con la producción de café, ganadería y actividades extractivas de oro y arcilla.

Esta zona también ha entrado en crisis desde hace varios años por la rebaja en la demanda del carbón, a causa de los avances tecnológicos en otras regiones, la desorganización de los mineros, la falta de voluntad política de los gobiernos departamental y nacional para la creación de la carboeléctrica, aprovechando la riqueza de la región.

Zona turística: Se desarrolló en los últimos años, especialmente en La Pintada, Santa Bárbara (Damasco), Venecia, Fredonia y Amagá (sector Camilo C). Presenta nuevas posibilidades de trabajo, las que requieren capacitación de las personas.

Zona urbana: Está localizada en los Municipios de Caldas y La Estrella (Corregimiento La Tablaza) De hecho son municipios que hacen parte del Área Metropolitana del Valle del Aburrá.

REALIDAD SOCIAL: la forma cómo la gente se relaciona y se organiza

En la Diócesis han existido numerosas organizaciones que han incidido en el desarrollo educativo, económico y social. Las más visibles son: Sociedad de Mejoras Públicas, colonias, comités cívicos, gremios locales organizados, asociaciones religiosas, políticas, profesionales, emisoras y otras. Especial desempeño han tenido las Acciones Comunales, la Federación de Cafeteros, la cooperativa de caficultores, las Asociaciones de Mujeres  y los encuentros de dirigentes del Suroeste.

Desde el punto de vista de la ubicación de las personas, las tendencias predominantes en el Suroeste son: la concentración de la población en las cabeceras municipales y el estancamiento y decrecimiento de la población en los municipios tanto en el área rural como urbana: por un lado, hay familias que salen de su terruño en busca de servicios que no encuentran en la región sino en la ciudad: educación superior, salud especializada, recreación, y por otro, la presencia de los actores armados ha incrementado el número de las familias desplazadas.

El sistema educativo en la región de la Diócesis es ampliamente oficial (público), en el área rural predomina la modalidad de Escuela Nueva, es decir, un maestro a cargo de los cinco grados de educación primaria. 

La educación superior se presta a través de programas semipresenciales y a distancia, ofertados por entidades de educación superior públicas y privadas. En julio del 2001, la Corporación Universitaria de La Salle inauguró su sede en Caldas.

En el área de la salud, en todos los municipios existe un hospital o al menos un centro de salud. La cobertura en salud es parcial y la calidad es media teniendo en cuenta que cada vez aumenta el fenómeno de la violencia y la crisis misma de la salud en el ámbito nacional.

REALIDAD POLITICA: Cómo se gobiernan y dirigen nuestros pueblos y veredas

En la historia de la región llegó a ser importante la presencia de núcleos de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos y organizaciones de base, sin embargo, el predominio de relaciones de compadrazgo y el impulso institucional de consignas regionalistas han hecho prevalecer los intereses tradicionales.

La realidad política de la región denota una gran ignorancia frente a la misma, no hay una conciencia formada para elegir y ser elegido, lo que lleva a que la mayoría de dirigentes políticos sigan siendo los mismos, dándose una gran carga de corrupción en las administraciones municipales y un mal uso de los recursos de los impuestos que se quedan en el camino de los gobernantes y no llegan al beneficio de la comunidad.

La falta de educación y formación política hace que nuestros pueblos tengan un gran atraso en todos los niveles, desprendiéndose de allí la falta de confianza en las autoridades, tanto administrativas, como militares y policiales.

Han surgido otros grupos políticos, pero sigue siendo mayoritario el abstencionismo electoral.

REALIDAD CULTURAL: Cómo vive su cultura y cómo la transmite nuestra sociedad

La colonización antioqueña y el café son dos elementos fundamentales que configuran y definen esta región del Departamento, en sus tradiciones y costumbres. 

Asociado al café y a la minería, al Suroeste cercano se le reconoce un carácter social y cultural diferenciable de otras regiones del Departamento. 

También asociado a estas actividades, y en buena parte reforzado institucionalmente, existe en el imaginario colectivo la idea de “una cultura cafetera” asociada a la pujanza, el riesgo, la aventura, el éxito, la lealtad, la solidaridad; y también al individualismo, el pragmatismo y a las estrechas relaciones de compadrazgo y familiares. 

No obstante esta situación tiene hoy otro comportamiento debido a la crisis cafetera, a la violencia, a la presencia del narcotráfico, al influjo preponderante de los medios de comunicación y a las dinámicas de circulación y sociedad de consumo derivadas de los procesos de globalización y modernización del país. También se ven avances tecnológicos y cambio en las costumbres.

El desarrollo de los medios de comunicación y la multiplicación de las emisoras han contribuido significativamente a estos cambios culturales. Radio Santa Bárbara ha sido pionera en este sentido, pues desde 1955 se encuentra en actividad. La Diócesis motivó y organizó 9 emisoras comunitarias y participativas como herramienta para la cultura y la evangelización.

El narcotráfico y el proceso de globalización que se acentuó al comenzar la década de los 90, han generado un proceso de urbanización acelerado. Podemos decir que aunque todavía existen algunos lugares con características rurales, la mayoría de la población se ha vuelto urbana, en su manera de pensar y en sus costumbres.

REALIDAD ECLESIAL

“Y Dios sigue pasando”

A través de esta expresión quiero hacer la lectura del pasado, el presente y el futuro de nuestra Diócesis, la planteo como una clave que conduzca nuestra mirada a la acción permanente de Dios en la historia y en la vida de cada uno. Es el reto que tenemos de hacer una lectura teológica de cada uno de los acontecimientos para participar personal y comunitariamente en el acontecer de Dios en medio de nosotros.

Recordemos con gratitud nuestro pasado: 

Hicimos parte de la arquidiócesis de Medellín. El crecimiento acelerado de la ciudad desde mediados del siglo pasado repercutió negativamente en las zonas rurales, tanto en el Norte como en el Sur. Las parroquias de los pueblos vieron reducido el número de sus sacerdotes y la pastoral se enfocaba sólo desde la problemática urbana.

A los pastores les quedaba poco tiempo para visitarnos en nuestra ruralidad, por sus múltiples obligaciones al servicio de la Iglesia mas urbana. Por eso, un paso significativo de Dios por nuestras tierras antioqueñas fue la creación de las diócesis de Apartadó, Girardota y Caldas.

Sin duda alguna, el Señor “estuvo grande con nosotros” cuando nos llegó el primer Obispo Monseñor Germán García Isaza, el 14 de agosto de 1988. Significó el comienzo de la construcción de un rostro nuevo de Iglesia, “La búsqueda del rostro propio de la nueva diócesis”, según sus propias palabras.  Esos primeros años  estuvieron llenos de creatividad, de entusiasmo y valentía para resolver en comunión con el Obispo las necesidades y retos que iban apareciendo en esta nueva diócesis en su mayoría rural.

El escudo y el lema diocesano son una creación colectiva en la que participamos muchos con ideas, sugerencias, propuestas. Sus elementos: Jesucristo simbolizado en la cruz, la Palabra de Dios en el libro abierto, el escudo de la Virgen de Las Mercedes, patrona de la Catedral y de la Diócesis, el cayado y la pica, instrumentos del pastor, del minero y el campesino, la rama de café, fuente de trabajo. El lema tomado de las palabras de Jesús: “Para que tengan vida” (Juan 10,10).

Retos alcanzados a lo largo de la historia diocesana:

Organizar el Seminario, pues no era posible continuar en el de Medellín. “Manos a la obra”: a través de un volante con este nombre, el obispo Germán invita, después de dar razones, “a todos los cristianos de la nueva diócesis a pedirle a Dios que llame a muchos de nuestros jóvenes a dedicar su vida al servicio de sus hermanos, como sacerdotes. A los muchachos y a los jóvenes, a que abran las puertas de su corazón a Dios, si sienten que los llama a ayudarle a salvar el mundo…” Termina diciendo: “Construiremos nuestro propio Seminario”.

Y “Dios volvió a pasar”. Muchísimas personas, entre ellas las señoritas  Inés y Margarita Barreneche, de Caldas, escucharon el llamado y dijeron: “Es el Señor”, su respuesta fue aportar una buena parte del terreno para este fin. El 2 de febrero de 1989, nace el Seminario antes de cumplir 6 meses de vida diocesana, con 11 teólogos. Ese mismo año se empezó la construcción y fue terminada para el comienzo del año lectivo de 1992, el 24 de enero.

Sin duda alguna que el Seminario, también en sus casi 29 años, como “semillero” ha contribuido a la construcción comunitaria del “rostro nuevo de la Iglesia diocesana”: Las palabras del Obispo siguen vigentes y son expresión del soplo  del Espíritu Santo: “El Seminario debe ser muestra de lo que es la Diócesis…El Seminario es la cuna de la Diócesis…deberá tener su estilo que lo identifique.  A ustedes les toca ir marcando ese estilo, dejar huella”.

Rápidamente se fueron creando los distintos servicios diocesanos: la curia, la central católica para coordinar la ayuda a las personas más necesitadas, la primera en Caldas y luego otras en cada una de las parroquias. La motivación del obispo empezaba así: “¿Dar o no dar limosna en Caldas?” Sí, definitivamente. Porque nuestro Señor nos enseñó que es preciso compartir los bienes con los más necesitados, ya que el dueño de todas las cosas es Dios, que las hizo para todos, y los bienes que tenemos, los tenemos en administración, de la que tendremos que rendir cuentas”.

La comisión de catequesis y los catecismos de primera comunión y confirmación, en los que apareció la mano experimentada de Monseñor Germán como catequista. La difusión de la Biblia como iluminadora de toda la acción pastoral.

La comisión de pastoral social centrada en la defensa de la persona humana y el respeto por sus derechos. De ella nació la comisión Vida, Justicia y Paz, la novena de Navidad por la Vida y la Paz así como la elaboración de la cartilla “Artesanos de Paz”, para facilitar la educación de nuestra gente en este tema fundamental. Otras actividades que surgieron de la comisión fueron la organización de la Semana de la Paz cada año y 6 foros dentro de las mismas semanas por la Vida y por la Paz.

La comisión de la Vida religiosa, responsable de animar las diferentes comunidades que prestan sus servicios en las parroquias y el resto de las comisiones que siguen trabajando con empeño.

Más tarde surge la Vicaría pastoral, responsable de animar el quehacer pastoral en la diócesis y parroquias.

En 1997, fueron aprobadas por el Ministerio de Comunicaciones, 9 emisoras comunitarias. Han sido y seguirán siendo, si valoramos su importancia, los mejores instrumentos para la evangelización a través de los medios de comunicación.

En 1998, nace La Fundación Educativa Tercer Milenio: institución de carácter privado, católica e inspirada en el Evangelio, para la formación de mujeres y hombres, se fundamenta en el propósito permanente de la construcción de un ambiente pedagógico que humanice y personalice al estudiante y su medio. Es el fruto de la unión de la Escuela de La Locería y el colegio de señoritas de la parroquia Nuestra Señora de Las Mercedes.

En 1999, como respuesta a la situación de indigencia de personas y familias en Caldas, se creó la Fundación Volver a Vivir, con la colaboración de la Locería Colombiana, el apoyo de la Conferencia Episcopal Italiana, y la solidaridad de algunas personas del mismo pueblo. Actualmente bajo la orientación de las Hermanas Misioneras de Jesús.

Y Dios sigue pasando: la acogida fue muy positiva, hay alegría porque se brinda la oportunidad de hablar, de ser escuchados, de opinar sobre la marcha de la Diócesis, las parroquias, el comportamiento del obispo y los sacerdotes. En cada lugar, además de señalar los logros, se identifican los problemas sociales, económicos, religiosos, la repercusión de la crisis cafetera y minera en casi todo el territorio diocesano, la violencia guerrillera y paramilitar que ya se insinuaba.

Los problemas más acuciantes que señalan los laicos en ese momento (1998) son:

Desempleo, pobreza, drogadicción especialmente en los jóvenes, el licor, la prostitución, las madres solteras, el machismo, los hogares desunidos, la corrupción, poca madurez en la práctica del Evangelio, dependencia de los sacerdotes, crítica, chismes, poco sentido de comunidad y de pertenencia, apatía religiosa y política en algunos, campesinos sin tierra propia, ricos poco solidarios, la atracción que ejercen otras Iglesias (sectas).

En algunas partes bandas e inseguridad. Violencia guerrillera y paramilitar en algunos lugares. Poca colaboración de las autoridades frente a los problemas de drogadicción e inseguridad.

La tabulación de lo aportado y la posterior devolución a través de talleres en cada parroquia, en el año 1999, dispone el corazón de todos y todas para el paso siguiente: iniciar el proceso de elaboración del Plan diocesano de Pastoral.

Estos talleres fueron animados por equipos conformados por los seminaristas. Dos circunstancias estimulan el compromiso: la primera, el fallecimiento del P. Álvaro Ramos, segundo rector del Seminario, el 15 de octubre del 98, pionero de distintas iniciativas pastorales, entre ellas la necesidad de analizar la realidad y elaborar un plan facilitador del trabajo para transformarla.

La segunda, de carácter universal, pero con repercusión en nuestro medio, la preparación del Año Jubilar, año de gracia al comienzo del Tercer milenio y ocasión para celebrar los 2000 años del nacimiento de Jesús, su Pascua que significa encarnación y redención.

Monseñor Germán resume así el proceso: “Finalmente, después de un lento pero concienzudo proceso de reflexión y consulta con grupos representativos de nuestra comunidad diocesana, la continua participación del Clero, los Seminaristas y las Religiosas, y luego del trabajo reflexivo del Equipo animador del Plan de Pastoral, todo con la acertada orientación del Dr. Javier Jaramillo, tenemos entre las manos los elementos esenciales del Plan Pastoral para los cinco próximos años.

Ahora se llegó el momento de mirar una y otra vez tanto el objetivo que dibuja la Iglesia Particular que deseamos tener, como las Líneas de consenso que hemos escogido para lograrlo. Si tenemos esto bien claro en la mente, y mantenemos el corazón enamorado de Jesús y de la Iglesia que Él nos confió, iremos creando con cada comunidad parroquial, las acciones pastorales que convengan”.

Llega el obispo José Soleibe Arbeláez, el 25 de enero de 2003, y hace después de unos meses, el lanzamiento del Plan centrado en la Nueva Evangelización (Agosto 16 de 2003).

El periódico Palabra y Vida: Es uno de los primeros empeños del obispo José para reforzar los medios de evangelización. Refleja en cada una de sus páginas noticias, reflexiones, orientaciones y acciones para hacer realidad con la fuerza del Espíritu y el amor de la Virgen María, el rostro nuevo de la Iglesia que vamos construyendo.

Y Dios sigue pasando. En el lenguaje de los sociólogos, la Nueva Evangelización puede representar “la visión compartida” de los que integramos la Diócesis. “Ésta es la fuerza capaz de crear el entusiasmo, la persistencia y el positivismo que requiere un proceso de gran envergadura”.

Con el correr del tiempo, aparecen con nitidez las actitudes ya anunciadas, especialmente en los sacerdotes: entusiasmo en unos, resistencia y evasión en otros. Estas dos últimas son muy comunes entre nosotros los colombianos. Nos damos cuenta, por otra parte, de la necesidad de cultivar las actitudes básicas, no sólo con nuestras propias fuerzas e iniciativas sino sobre todo con la apertura al Espíritu del Señor, principal animador y conductor de la Iglesia.

Estas actitudes fueron fundamentales en el proceso de construcción colectiva  del Plan Diocesano y lo son más ahora en el caminar de la NE. Necesitamos cada día, Obispo, Sacerdotes, Religiosas y Laicos: disposición positiva, escuchar a los demás, conciencia de que todos aportamos, buscar el beneficio común. El Señor no nos salva individualmente sino en Comunidad, en Pueblo, en Iglesia.

Actualización de las líneas y metas del plan diocesano
El consejo diocesano de NE integrado por 4 laicas, 7 sacerdotes y el Obispo, en la evaluación del proceso y de su acompañamiento a finales del 2008, ve la necesidad de actualizar algunas de las líneas y sus metas desde la NE.

El Obispo José abre las puertas a evangelizar en el ámbito académico y por su gestión se empiezan a acompañar el SENA, La Fundación Tercer Milenio, El Colegio Canadiense, La Fundación Universitaria Lasallista, La Fundación Ramón Carolina y otros espacios que se abren al camino del Evangelio.

Y la historia se sigue haciendo de la mano de Dios, nuestro Obispo José emprende las visitas pastorales a cada una de las parroquias, que le permiten a las comunidades conocer de cerca al Pastor que está al lado de su rebaño, caminando con amor y entrega signo de Cristo, que está con su pueblo. Allí el Obispo puede acompañar a su rebaño, pero al igual puede acercarse mas a sus sacerdotes, a su pueblo y estar con ellos.

Estas visitas pastorales y la reflexión diocesana nos lleva a actualizar el Plan Diocesano de Pastoral y ante la proximidad de la conclusión del ministerio del Obispo José, se hace una evaluación detallada de la realidad del presbiterio, de la Diócesis y del Plan de Pastoral, para que el Obispo que llegue, entre en un contexto de evaluación y proyección. El Santo Padre acepta la renuncia del Obispo José, el 28 de enero de 2015, después de 12 años de pastoreo episcopal.

El 19 de marzo de 2015, llega el nuevo y actual pastor Monseñor César Alcides Balbín Tamayo, que encuentra a una Iglesia en expectativa y con deseos de avanzar en su camino de fe. En este contexto el Obispo retoma los elementos de las evaluaciones del Plan de Pastoral, de los sacerdotes y de las visitas pastorales; y continúa el camino del Reinado de Dios.

La primera tarea es analizar en comunión con los sacerdotes y los laicos el Plan de Pastoral, y después de un arduo trabajo se consolida una visión en conjunto de nuestra Diócesis actualizando las líneas y prologando el tiempo de ejecución a diez años, revisándose y evaluándose cada tres años. Cada trienio tendrá unos énfasis especiales entre la niñez, la juventud y la familia; y todos ellos girando en torno a la vida parroquial y diocesana, desde las pequeñas comunidades y los diversos ministerios.

En el 2016, el Obispo cumpliendo con denodado esfuerzo las directrices del Santo Padre Francisco, crea, consolida y fortalece el Tribunal Eclesiástico Diocesano, para ayudar entre otras cosas, a dar una solución a las parejas que buscan la nulidad del vínculo matrimonial con sus respectivas causales. Es de notar el gran esfuerzo y cariño que el Obispo ha puesto en esta tarea que el Papa ha encomendado a las Iglesias particulares.

El actual Obispo, comienza sus visitas pastorales a cada una de las parroquias en el 2016. Su principal deseo es conocer a sus sacerdotes y dejar que ellos lo conozcan, y a la vez tener un encuentro cercano y directo con  las comunidades eclesiales. De este contacto surgen muchas iniciativas parroquiales que acompañadas de la Vicaria de Pastoral, van encontrado un camino especial para hacer realidad el Plan de Pastoral y a la vez se logra que el presbiterio vaya conociendo a su Obispo y acercándose a él.

Ante la necesidad de tener un presbiterio unido y en comunión, se han venido generando espacios de formación y de encuentro, para aprender a vivir como hermanos desde las diferencias normales y naturales, por eso la Diócesis vive en un constante esfuerzo por configurar una sólida y estructurada Pastoral Sacerdotal que nos ayude a alcanzar esta meta de la comunión.

Los tiempos actuales nos traen nuevos retos, entre ellos el mundo virtual y las comunicaciones, por esta razón la Diócesis empieza a incursionar en este mundo por iniciativa del Obispo; y se abre la página web de la Diócesis con sus diferentes redes sociales, haciendo así también de la virtualidad un medio para evangelizar; y reactivando la pastoral de las comunicaciones desde la virtualidad para seguir acercando a otras personas a la persona adorable de Jesús.

Nuestra Iglesia Diocesana, también ha abierto las puertas al mundo, y tiene sacerdotes en varios lugares; entre ellos Italia, USA, España, Panamá, Uruguay, Cuba y otros lugares, por tal motivo el Obispo ha tratado con esfuerzo de visitarlos animarlos y acompañarlos en estos servicios y ministerios encomendados, además de toda la Diócesis con su oración y apoyo económico por medio del Fondo Diocesano Mil de Cinco Mil, fundado por el Obispo José, para ayudar al seminario, a las misiones y a la formación de los sacerdotes.

En su gran generosidad Dios, nos regaló a finales de 2017, la posibilidad de tener en nuestra Diócesis, una comunidad religiosa de vida contemplativa y de clausura, La Orden de Santísimo Salvador y de Santa Brígida, que al principio tuvo como sede la casa de formación de Introductorio del Seminario y ahora un local espacioso y mejor acondicionado en el Municipio de Santa Bárbara. Este gran regalo de Dios como sueño y obra del Obispo, ha sido acogido con gratitud por la Iglesia Diocesana, como un signo y pararrayos en nuestra vida espiritual.

En esta última etapa se han venido configurando las vicarias foráneas bajo el patronato del Santo o advocación; como Vicaria de Nuestra Señora de las Mercedes; en Caldas, Vicaria de San Fernando Rey; en Amagá, Vicaria de Santa Ana; en Fredonia, Vicaria de San Antonio de Padua; en Armenia y Vicaria de Santa Bárbara, en el mismo municipio que lleva su nombre, además con estatutos propios elaborados por el mismo presbiterio.

Al ir concluyendo, hagamos memoria de los hermanos y hermanas que ya han pasado a la Casa del Padre, entre ellos, nuestro primer pastor, sacerdotes y campesinos y campesinas, laicos y laicas que han participado de distintas maneras en los procesos parroquiales:

Máximo Alzate , Álvaro Ramos (15 de Octubre de 1998), Iván Gaviria (17 de Mayo de 2006), Ernesto Jaramillo (2 de Julio de 2006), Monseñor Germán García Isaza (11 de Octubre de 2006), Manuel Zapata, Mario Mejía Escobar (12 de Febrero de 2011) y Conrado Zuluaga Mejía (21 de Octubre de 2011).

Es así como el Espíritu Santo sigue construyendo su Iglesia, y para nosotros es motivo de alabanza esta historia de salvación que se construye en el día a día, en lo cotidiano, en el esfuerzo de cada día, en el Kairos de Dios, por tal motivo el llegar ahora a los 30 años de vida diocesana, es la oportunidad por sentir gratitud al Creador por su bondad.

La obra empezó con la creación del mundo, llego a plenitud con la llegada de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador a la tierra, y se extendió hasta los confines de la tierra por medio de sus apóstoles, discípulos y misioneros, hace 150 años llegó a nuestra hermana mayor la Arquidiócesis de Medellín y ahora llega a nosotros en estos 30 años, para que anunciando el Evangelio, tengamos vida y vida en abundancia, y esta historia se seguirá escribiendo de la mano de Dios y bajo el patrocinio amoroso de nuestra madre la Santísima Virgen María, bajo la advocación de las Mercedes, patrona de nuestra Diócesis.