Un nuevo Diácono es ahora ministro ordenado de nuestra Iglesia particular. El pasado sábado 21 de marzo, la Diócesis de Caldas vivió un momento de profunda alegría y esperanza con la ordenación diaconal de Carlos Mario Orrego García, celebrada en la Catedral Nuestra Señora de las Mercedes. La Eucaristía fue presidida por el obispo diocesano, Mons. Juan Fernando Franco Sánchez, quien, mediante la imposición de manos y la oración consecratoria, confirió a Carlos Mario el ministerio del diaconado, incorporándolo así al orden de los ministros ordenados de la Iglesia.
La celebración eucarística comenzó a las 10:00 de la mañana en un ambiente marcado por la fe, la oración y la acción de gracias. Sacerdotes, seminaristas, familiares, amigos y fieles provenientes de distintas parroquias de la diócesis se reunieron para acompañar este momento significativo en la vida de la Iglesia particular de Caldas. Con cantos, signos litúrgicos y la participación activa de la asamblea, la comunidad celebró el llamado que Dios ha hecho a este joven que, tras años de formación y discernimiento, da un paso decisivo en su camino vocacional.
Después de diez años de formación en el Seminario Diocesano de la Santa Cruz, Carlos Mario recibió la ordenación diaconal como fruto de un proceso de preparación humana, espiritual, pastoral e intelectual. Este ministerio constituye el último paso antes de la ordenación sacerdotal, y está marcado por una vocación especial de servicio a la Iglesia, particularmente en la proclamación del Evangelio, la asistencia en la liturgia y la caridad con los más necesitados.
Durante la celebración, uno de los momentos más significativos fue el rito de la ordenación, cuando el obispo impuso sus manos sobre el candidato y pronunció la oración consecratoria, gesto que desde los primeros siglos de la Iglesia expresa la transmisión del ministerio apostólico. Posteriormente, el nuevo diácono fue revestido con la estola cruzada y la dalmática, signos propios de su servicio, y recibió el Evangelio, recordando su misión de anunciar la Palabra de Dios con fidelidad y alegría.
La presencia de fieles provenientes de diferentes lugares de la diócesis evidenció la cercanía y el acompañamiento de la comunidad en este momento vocacional. De manera especial se destacó la participación de personas llegadas desde Amagá, lugar que ha sido significativo en el proceso pastoral y espiritual de Carlos Mario. Allí ha vivido importantes experiencias de servicio y acompañamiento comunitario que han marcado su camino de fe y discernimiento.
La ordenación diaconal no solo representa un acontecimiento personal para quien recibe el sacramento del Orden, sino también un motivo de esperanza para toda la Iglesia diocesana. Cada nueva vocación es signo de la acción de Dios que continúa llamando y enviando servidores para el anuncio del Evangelio y el cuidado del Pueblo de Dios.
En este sentido, la comunidad diocesana se une en oración por el ministerio que ahora comienza Carlos Mario Orrego García. Su servicio como diácono estará orientado a colaborar estrechamente con el obispo y los presbíteros en la misión evangelizadora de la Iglesia, siendo signo de Cristo servidor en medio del pueblo.
La Iglesia diocesana de Caldas agradece al Señor por el don de esta vocación y encomienda el camino del nuevo diácono a la intercesión de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de la diócesis. Que su ministerio se caracterice siempre por la entrega generosa, el servicio humilde y el anuncio gozoso del Evangelio, mientras continúa su preparación hacia el sacerdocio al servicio del Pueblo de Dios.