En este Evangelio, Jesús Resucitado se presenta en medio de sus discípulos, que permanecían encerrados por miedo. Él les regala su paz, les muestra las señales de su amor en las heridas de la cruz y transforma su temor en alegría y esperanza.
Luego, Jesús les confía una misión: así como el Padre lo envió, también ellos son enviados a anunciar el Evangelio. Finalmente, sopla sobre ellos el Espíritu Santo, dándoles la fuerza necesaria para continuar su obra y ser instrumentos de perdón, reconciliación y vida nueva en el mundo.