Presbiterio diocesano avanza en la construcción del Plan Pastoral 2026–2030

El miércoles 29 de abril, en la parroquia Sagrada Familia, se llevó a cabo el encuentro del presbiterio diocesano, un espacio significativo en el que se presentó la propuesta del Plan Pastoral 2026–2030. La jornada se consolidó como un momento clave dentro de la etapa final de elaboración de este instrumento, que orientará la vida y misión de la Iglesia diocesana durante los próximos cinco años.

Este encuentro permitió continuar el proceso de construcción colectiva del plan, entendido como una verdadera hoja de ruta para responder a los desafíos actuales de la evangelización. En palabras de Monseñor Juan Fernando Franco, se trata de “la etapa final de la elaboración del plan, una última reunión para seguir pensando su construcción”, destacando la importancia de asumirlo desde la identidad pastoral: “vale la pena porque nos sentimos que somos pastores, no funcionarios”.

El Obispo subrayó además el horizonte evangélico que inspira este camino, recordando que el Buen Pastor “conoce a sus ovejas y busca caminos nuevos para ir por las que están perdidas, las que no están en el redil”. En este sentido, el Plan Pastoral se proyecta como “la carta de navegación que nos ayudará a responder a lo que Dios le pide a la diócesis y a nuestras parroquias”, con una convicción clara: “la unidad nos hace fecundos” y es necesario “remar juntos con un mismo rumbo”, trazando pasos concretos, medibles y posibles.

Por su parte, el padre Hernán Ortiz, Vicario de Pastoral, enfatizó la necesidad de “concretar y aterrizar el plan”, de modo que las líneas estratégicas y actividades respondan verdaderamente a la realidad de las parroquias.

Durante la jornada, los sacerdotes se reunieron por grupos según cada vicaría, generando espacios de diálogo y discernimiento en clave de sinodalidad y comunión. Este ejercicio permitió revisar y proyectar la implementación del plan en los distintos contextos pastorales, favoreciendo una construcción participativa y encarnada.

El encuentro concluyó con una invitación clara a la apropiación del proceso: hacer del Plan Pastoral una tarea compartida, asumida con corresponsabilidad, para seguir caminando como Iglesia que escucha, discierne y actúa unida en la misión.

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