Jesús compara el Reino de los cielos con un rey que prepara el banquete de bodas de su hijo. Los invitados inicialmente se niegan a participar y algunos incluso rechazan y maltratan a los mensajeros. Ante esto, el rey invita a todos los que encuentra por los caminos, buenos y malos, y la sala queda llena de comensales. Sin embargo, uno de ellos no lleva el traje de bodas y es expulsado. Jesús concluye: «Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos