El Evangelio de este domingo presenta el encuentro de Jesús con diez leprosos que, desde la distancia, claman: “¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!”. Mientras ellos obedecen la orden del Señor de ir a presentarse a los sacerdotes, quedan curados en el camino. Sin embargo, solo uno de ellos —un samaritano, considerado extranjero y marginado— regresa para agradecer y glorificar a Dios.
El gesto de este hombre revela el corazón del mensaje: la fe que sana es aquella que reconoce el don y vuelve al encuentro con el Dador. Jesús no solo le dice que ha sido curado, sino que lo declara “salvado por su fe”, mostrando que la gratitud abre la puerta a una sanación más profunda: la del alma.
La reflexión de la Diócesis de Caldas subraya que la fe verdadera no se queda en la súplica, sino que se convierte en reconocimiento y adoración. “Gratitud y fe van juntas —se lee en el texto—; cuando agradeces, tu mirada cambia, porque pasas del regalo al amor del que lo concede”.
La Lectio Divina invita también a reflexionar sobre las veces en que las personas, tras recibir la ayuda de Dios, olvidan agradecer. Reconocer los dones y volver a Jesús se convierte en un camino de transformación interior y de comunión con los demás.
La Diócesis de Caldas anima a las comunidades a orar con las palabras del Evangelio: “Levántate y vete; tu fe te ha salvado”, y a expresar su gratitud a Dios con gestos concretos de servicio y amor hacia los demás. El texto completo de esta Lectio Divina está disponible en las publicaciones de Animación Bíblica de la Pastoral.